El chico de Recepción aceptó babeando que alargáramos la estancia un día más (la crisis, ya se sabe), Soria estaba relativamente cerca y hacía sol. Bastantes argumentos para pasar por allí. A mí, la verdad, me apetecía ver el paisaje que Machado había descrito, y al final tuve la experiencia más curiosa de todas las vacaciones.
De camino, un gran parque eólico, el Moncayo nevado…

…y poca cosa más. Llegamos y nos dimos de narices contra una oficina de Turismo cerrada y dos horas muertas por delante. Afortunadamente, un plano de la ciudad que nos proporcionaron en un hotelito y la lista de sitios visitables que habíamos hecho el día antes nos salvaron la vida.
La entrada a Soria, a través de un puente estrecho y de un solo sentido sobre el Duero, ya da una pista de lo que encontrarás más adelante: Una población pequeña, con retratos de Machado por todas partes, restaurantes donde ofrecen menús íntegramente micológicos -es tierra de setas- y grupos de personas que al salir de trabajar se reúnen de pie en medio de la calle -y del frío- para hacer el vermut.
Decidimos hacer la visita a pie, y la etapa estrella fue la ermita de la Virgen del Mirón. Queda un poco alejada del centro, y se llega a ella después de un paseo hecho a
medida para sacar al perro o sentarse al solecito cuando haya.


La iglesita por dentro es blanca y limpia, con espejos y decoración dorada reluciente. En la entrada vimos a una señora de unos 75 años que nos saludó. Supongo que nos debió ver discretos y decentitos, porque al cabo de un rato se nos acercó.
“Hola, buenas tardes, ¿hace mucho que están aquí?”
“No señora, acabamos de llegar.”
“¿Conocen algo de Soria o de esta ermita?”
“Pues no, la verdad, de Soria no mucho y de esta ermita nada.”
A mí se me ocurrió decir:
“Se ve muy reluciente, la deben haber restaurado hace poco, ¿verdad?”
“Pues no, no se ha restaurado” -va dir ella-. “Todo está como hace quinientos años, pero yo me encargo de limpiar.”
Supongo que debió fijarse en cómo abríamos la boca, porque añadió:
“Y ahora, si quieren, les enseñaré algo que seguro que no han visto nunca. ¡Vengan, vengan!”
Nos llevó dentro, a lo que supongo que sería la sacristía, donde nos esperaban cuadros igualmente muy antiguos, limpios y, al fondo, lo más increíble: un jeroglífico medieval en castellano, estructurado en filas y columnas. Nos dijo que llevó un tiempo descubrir el sentido en que debía leerse, pero que finalmente conectaron los símbolos con el texto que hay debajo, y que ella era la única persona que se lo sabía de memoria. Era un poema referido a la Virgen en cuestión y nos lo recitó, recomendándonos que nos limitáramos a mirar los símbolos -algunos de los cuales nos había explicado previamente- mientras ella recitaba. Fue increíble.

Las sorpresas no habían acabado. Entre puertas totalmente decoradas, nos llevó a una capillita de la misma antigüedad tan bien conservada que la policromía de la madera
estaba intacta, y donde pudimos contemplar cuadros a pluma originales que representaban la ciudad de Roma en la época en que habían sido dibujados, hacía unos quinientos años.
La íbamos siguiendo en un silencio reverencial, sorprendidos por todo lo que veíamos. Finalmente, nos llevó a la casa anexa a la iglesia, donde había una cocina con una
decoración de hierro macizo que ocupaba toda la pared, del siglo XXVIII…

… más cuadros antiguos, la imagen de una Virgen de aspecto y vestuario curioso, que parece esculpida antes del concilio donde se estableció su Virginidad -o al menos por un autor que no creía en ella-…

… un pequeño retablo bizantino de caracteres desconocidos y un Jesucristo crucificado también muy especial, con brazos de la cruz en forma de prisma triangular y clavos en forma de pirámide.
“¡Toquen, toquen!” -nos decía la señora-. “Fíjense en la forma tan curiosa de los clavos.”
No nos atrevimos a poner ni un dedo ahí, naturalmente. Aquello se veía y no se creía.
“Hace ocho años, cuando yo llegué, nadia sabía que existía esto. Había ratones, y todo estaba negro por la capa de polvo acumulado. Con paciencia lo he ido limpiando y ahora todo el mundo se admira de estas maravillas.”
“¿Y cómo ha limpiado, por ejemplo, estos cuadros tan antiguos?” -Pregunté-.
“Pues con el trapito ese del polvo de toda la vida, y luego, como había muchos bichos, eché Carcomín por encima. Todo igual.”
Estábamos flipando.
“También he tapado los agujeros con cemento que me han dado los del hotel de al lado, y el césped ya hace dos años que lo tengo así de hermoso. A lo primero era todo piedras y arena, pero les dije a los del hotel que cuando arreglaran su césped también echaran una mano y unas cuantas semillas por aquí. Ahora da gusto verlo.”
Ya nos temíamos la reacción de las autoridades.
“Pues cuando se enteren de lo que tiene usted aquí…”
“¡Oh, ya lo saben! Vienen arquitectos, académicos de todo tipo, gente ilustre, incluso éste que va a la Luna, el Pedro Duque. Me los traen para que les enseñe todo esto, incluso me quieren llevar por España para que lo explique, pero yo no me muevo de aquí.”
Y nos explicó su historia, con una fluidez, erudición y claridad mental que es gratificante de ver en una señora de esta edad y en una zona de España dónde parece que las mujeres no debieron tener mucho posibilidades de instruise hace setenta u ochenta años.
Su marido estuvo inválido y enfermo durante quince años en que ella le cuidó. Finalmente murió, y ella empezó a tener infartos hasta que uno la dejó, en sus palabras, “con la aorta seca” y nadie quería hacerle la operación que necesitaba porque a su edad le decían que no sobreviviría. Finalmente la operaron pero la dieron por muerta en la UCI. Con la sábana ya colocada encima, se levantó y dijo “me estoy quemando”. Empezó a supurar sangre por las heridas y le tuvieron que cambiar las sábanas tres veces. Ocho días después ya estaba en la iglesia, donde tenía que poner cuatro flores para una boda que se iba a celebrar. Lo vio todo tan sucio y patas arriba que le dio lástima y cuando el cura le dio la llave de la iglesita empezó la tarea de limpieza, que ha continuado sin descanso durante ocho años.
Lo explicaba con una tranquilidad y placidez encantadoras. Antes de marcharse quise saber cómo se llamaba.
“Iluminada” -dijo, con una pequeña vacilación-.

Pensamos que nos había mentido, pero en este blog se confirma que, al menos, es el nombre que dice a todos los visitantes.
La etapa final en Soria fue la ermita de San Saturio, el patrón de la ciudad. Totalmente excavada en la roca, se accede a ella por etapas subiendo escaleras y es pequeña y sin embargo especial.

A la salida ya había oscurecido, y nos impresionó el aspecto del camino por el que habíamos entrado, una carretera con balconada sobre el río, que quedaba iluminado por unas farolas. La imagen era preciosa.

El río iluminado, Iluminada …
…y así emprendimos el camino de vuelta. Con una sonrisa que iluminaba.
≡ Category: Lifetime | ≅ Leave a comment
Want to be informed every time a new post is published?
Want to keep in touch through an RSS reader?
Posts RSS |
Comments RSS
Want to look for something? Do it from this site:
Nov
11
' '
Dear friends,
as soon as 12th of november comes in through the door of time, I’ll be one year older
and few hours later we two, here astrologically depicted


and here in an idealized portrait

will be on a highly deserved holiday, with plenty of monuments to visit

and some computing activities, which are our sweet addiction…

The hotel is waiting for us

and the luggage is also getting impatient to leave.

See you soon, I’ll tell you something about our holidays.
As I’ll be away, there’s a little birthday cake and some cava ready for you. Help yourselves! Lots of kisses and a big, big hug!


≡ Category: Lifetime | ≅ Leave a comment
Want to be informed every time a new post is published?
Want to keep in touch through an RSS reader?
Posts RSS |
Comments RSS
Want to look for something? Do it from this site:
Nov
5
' '

This time there’s also a catalan and spanish version.
≡ Category: I feel and I write | ≅ Leave a comment
Want to be informed every time a new post is published?
Want to keep in touch through an RSS reader?
Posts RSS |
Comments RSS
Want to look for something? Do it from this site:



A gift from a special woman: Cèlia, author of the blog "Transparència", in a special date: 2008's Catalonia day.
Xmas 2008 present:
Amazing image and words from Carme Rosanas, author of the blog "Col·lecció de moments".
Symbelmine award:
A magic present from Cèlia, author of the blog "Transparència".


